viernes, 29 de octubre de 2010

Literatura para niños

Hace poco, una amiga me pidió que le recomendara libros “de niños” para ver si podía convencer a sus hijos de que adoptaran el hábito de la lectura. Mi primer impulso fue darle los títulos de algunos libros que se consideran literatura infantil, pero detuve dicho impulso y le dije que me dejara pensarlo un poco y que después le daba mi respuesta. La verdad es que quería reflexionar primero sobre lo de la literatura infantil.

Días después, le dije a mi amiga que procurara comprarles a sus hijos los clásicos de la literatura infantil, o sea, nombres como Hans Christian Andersen, Perrault, los Hermanos Grimm, etc., y me desentendí del asunto. O eso creía yo. Resulta que mi amiga me habló días después para decirme que cómo pude ser capaz de recomendarle los cuentos de Andersen, que incluyen historias tan trágicas como La niña de los Cerillos, El Soldadito de Plomo, etc., que esas no eran historias para niños, porque podrían quedar traumados de por vida.

Bueno, ella soltando su diatriba en mis hombros y yo pensando: ¿ésta será idiota de nacimiento, o la dejarían caer cuando estaba chiquita? Pero vamos a ver, ¿desde cuando se tiene que tratar a las criaturas como si fueran tontos? ¿No es mejor enseñarles desde pequeños cómo es la vida real, en lugar de hacerles creer que viven en un cuento de hadas? Digo, cada quién es libre de educar a sus hijos como quiera, pero a mi francamente me parece una tontería el querer evitarles a los hijos todas las penas de este mundo, propias y/o ajenas, con tal de que no sufran los pobrecitos. ¿Qué va a ser de ellos cuando esos padres sobreprotectores ya no estén a su lado para ocultarles la cara fea de la realidad?

El buenismo y lo políticamente correcto ha hecho mucho más daño del que yo me imaginaba. No es bien visto que hagamos las cosas de manera diferente a como las hace todo el mundo. Y como a todo el mundo le ha dado por trabajar en pro de que desaparezca la discriminación a todos los niveles, pues anda, a ajo y agua. Ya me imagino la versión de los cuentos clásicos que tendrían que aguantarse mis nietos, si dejáramos a la gente buena y políticamente correcta que les metieran mano.

En lugar de qué se yo, Blanca Nieves y los Siete Enanos, se hablaría de Joven Caucásica y los Siete Miembros del Grupo de Crecimiento Inadecuado, por ejemplo, o una estupidez por el estilo. Y eso, contando con que el cuento de Blanca Nieves sobreviviera a la censura, porque anda que no hay razones para censurarlo. ¿Cómo es eso de que una joven vive sola con 7 hombres?

Yo soy de la idea de que a los niños hay que dejarlos que lean lo que quieran. No hay libros adecuados para determinada edad, porque, y ese es el valor intrínseco de los libros, cada quien encuentra algo en un libro que a lo mejor para otra persona no alcanza el mismo significado. A veces sucede que uno empieza a leer una obra mundialmente famosa y tal, y resulta que uno piensa que la novela es un mugrero y que mejor hará en invertir su tiempo en otra cosa más productiva. A mi me ha ocurrido muy seguido con la literatura norteamericana contemporánea. Empecé a leer Por Quien Doblan las Campanas, de Ernest Hemingway, y nada, no hubo manera de que lo terminara. Hace poco quise leer El Guardián del Centeno, y tampoco. En cambio, los libros de Mark Twain y la saga completa de Tarzán de los Monos las he disfrutado muchísimas veces.

Concluyo diciendo que a mi juicio, no hay literatura infantil. Los libros esos de hoy, que tratan sobre historias completamente descafeínadas y desprovistas de estilo, no las considero literatura apropiada ni para mi, que sé de lo que hablo, menos para las jóvenes mentes de los pequeños, que apenas han dado unos cuantos pasos, aun inciertos, por el maravilloso mundo de la lectura. Hay literatura, punto. Y el que no lea o no le hayan inculcado el gusto por la lectura, se ha perdido de un sinfín de aventuras que ya serán tema de otra columna, porque en ésta ya se me acabó el espacio.

SECCION DEPORTIVA
Ayer ganaron mis amadas Aguilas del América. Según la prensa deportiva, ganamos por la vía criminal, es decir, con ayuda del arbitraje. Hombre, si nos ayudan tanto, ya podían habernos evitado la expulsión de Rosinei, que lo necesitábamos mucho. No te jode.

Mi amado Madrid juega este finde, pero a diferencia del año pasado, ya no sufro los partidos, sino que los disfruto muchísimo. Es lo que tiene mi marido Mou, que nos ha tranquilizado a los madridistas de bien y los únicos que están parados de pestañas son los piperos que no querían que se fuera Baúl y que llegara Mou al banquillo. Pues ajo y agua.

P.D. Mi hija me ha dado de alta en el gremio de las suegras. No sé qué me traigo entre manos, pero esta vez no me dio el yeyo cuando me dijo. Pues sea por Dios.

2 comentarios:

  1. Magda! ya extrañaba tus blogs! te tardaste poquito :) Yo tambien estoy de acuerdo en que a los niños se les debe mostrar el mundo tal y como es, y que mejor con cuentos como la Niña de los Cerillos y demas, la vida no es color de rosa como en las historias de las princesas, no, hay que esforzarse dia a dia y vencer cuanto obstaculo se nos interponga, y claro agradecer por lo mucho que tenemos y encontrar la manera de dejar atras/superar lo no tan bueno que nos ha puesto la vida en nuestros caminos :-)

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  2. Estoy escribiendo una columna sobre libros de aventuras que he leido. A ver si logro que alguna de mis lectoras se entusiasme y lea alguno.

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