viernes, 16 de julio de 2010

Estoy indignada!!

Hoy me había levantado de muy buen humor, pero se esfumó en cuanto ví el noticiero matutino, donde anunciaron lo del coche-bomba de ayer en la tarde. No tengo palabras para describir la tristeza que siento. Es la impotencia de ver cómo se hunde nuestra ciudad y nadie hace nada por evitarlo. Además del miedo que se siente a tener que andar en la calle y no saber cuándo a un narcotraficante hijo de su reputísima madre se le va a ocurrir volver a hacer algo como esto.

Cómo se puede tener ya no digamos la certeza, pero es que ni siquiera la esperanza de que algún día acabe esta ruinosa guerra entre el estado y el narco? Para tener dicha certeza o al menos la esperanza, se necesitaría que tuviéramos un gobierno que supiera cómo dirigir esta guerra y que hiciera lo posible por proteger a los ciudadanos indefensos que estamos atrapados entre dos fuegos. Pero, desgraciadamente no lo tenemos. No hay un liderazgo firme en el gobierno y tampoco tenemos implementadas leyes que nos permitan llevar la ventaja sobre los delincuentes. Al contrario, aunque los narcos sean unos asesinos sin compasión, el estado, por ley tiene que procurarles un juicio justo, y que no los torturen y que no los golpeen, que también son seres humanos, oiga.

Yo no estoy a favor de la pena de muerte en este país, porque el sistema legal que tenemos es una porquería y seguramente se ejecutarían a muchos inocentes, pero en el caso de los sicarios y de todos los que tengan que ver con el crimen organizado, haría una excepción. Que los maten a todos, a ver si de una puta vez se quedan sin sicarios a quien contratar, para que sean los mismisímos capos los que tengan que salir a la calle a defender “su territorio”, a ver si eran tan valientes.

No sé que nos espera más adelante, pero los que hemos leído sobre el desarrollo de la guerra entre narcos y el estado colombiano, esperamos lo peor. He leído la opinión de varios periodistas y columnistas que dicen que era imprescindible que el gobierno iniciara esta guerra contra el narcotráfico, que no era posible que siguieran los malandros gozando de la impunidad y protección que se consiguieron al amparo de otros gobiernos. Tal vez tengan razón, yo no soy política profesional y seguramente no gozo de tan altas miras como ellos. Sin embargo, no puedo apoyar a rajatabla esta estrategia del gobierno de lanzarse a la guerra como el borras, sin haberse asegurado de limpiar primero su policía y su ejército, porque a mi me parece arriesgadísima y estúpida a mas no poder.

Además, les diría a esos periodistas y columnistas que están tan seguros de que se puede combatir al narco en las calles, a balazos, como en el viejo oeste, que se vinieran a vivir a Juárez, para que vivieran la experiencia de primera mano y no anden escribiendo a lo pendejo. Muy lindos se ven los toros desde la barrera, verdad? Solo el que vive aquí presa del terror y la impotencia sabe lo que siente cuando sale en las mañanas de su casa rumbo a la escuela o al trabajo, sin saber si regresará sano y salvo.

Ah, pero en lugar de buscar la manera de legislar para encarcelar de por vida a sicarios y secuestradores, los legisladores andan preocupadísimos agarrándose del chongo izquierdistas y derechistas a ver si avalan los matrimonios entre maricones o lesbianas, o dejando libres a los fulanos de Atenco, al fin que nomás querían linchar a los policías, oye, ni que fuera para tanto.

En fin, que nada más quería desahogarme un poco, porque estoy muy encabronada y muy triste, usted disculpe las molestias.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario